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Las escuelas manyanetianas promueven la formación integral
de los alumnos de acuerdo con una concepción cristiana del
hombre, de la vida y del mundo. Son, a un tiempo, hogar y escuela,
para que los alumnos, como Jesús en Nazaret, alcancen un
crecimiento integral y armónico, preparándose a participar
activamente en la transformación y mejora de la familia y
de la sociedad. Por ello:
- Desarrollan un ambiente, que llamamos nazareno - familiar
porque, inspirado en la vida de la Sagrada Familia de Nazaret,
hace de nuestras escuelas una verdadera prolongación
del hogar, en donde el alumno es conocido y llamado por su nombre
y los educadores son antes padres que maestros.
- Son centros en donde la cultura del corazón y de la
inteligencia de los alumnos está en la base de toda su
labor pedagógica, utilizando los avances tecnológicos
al servicio de la educación.
- Presentan el Evangelio como una opción de vida y compromiso,
haciendo referencia continua en la formación religiosa
y catequética al estilo de vida y a los valores que vivieron
Jesús, María y José en Nazaret.
- Orientan a los alumnos en el descubrimiento y maduración
de su vocación, particularmente mediante una preparación
progresiva hacia el sacramento del matrimonio.
- Ofrecen una experiencia familiar lo más rica posible,
por medio de la aceptación y respeto mutuos, de las relaciones
personales basadas en la confianza y en el diálogo, y
de un ambiente de corresponsabilidad, alegría y armonía
entre todos.
- Están abiertas a todas las familias, especialmente
a las más necesitadas, y por ello se acogen a la financiación
pública de acuerdo con las leyes, con el fin de garantizar
la gratuidad de la educación.
- Hacen real la participación corresponsable de los diversos
estamentos de la Comunidad Educativa en un clima de verdadera
familia.
- Se abren y participan activamente en el entorno socio - cultural,
como centros de animación y de servicios culturales,
en razón de su identidad cristiana y de su vocación
evangelizadora.
En las escuelas procuramos favorecer el crecimiento y la maduración
de los alumnos en todas sus dimensiones. Con este objetivo:
- Les ayudamos a descubrir y potenciar sus posibilidades físicas,
intelectuales y afectivas.
- Educamos su dimensión social y promovemos su inserción
en la comunidad a través de la vida familiar, la experiencia
del grupo y aquellas formas de comportamiento propias de un
hombre y de un cristiano.
- Fomentamos el desarrollo de la dimensión ética
y trascendente de la persona.
La educación cristiana que promovemos quiere tener siempre
el carácter de una oferta que respete el Carácter
Propio del centro. Con estos criterios:
- Enseñamos la religión católica y promovemos
la formación de unos alumnos conscientes y responsables,
a través de la presentación fundamentada y crítica
del tema religioso.
- Buscamos la coherencia entre la fe y el conjunto de saberes,
valores y actitudes de los creyentes, de modo que desemboque
en la síntesis entre la fe y la vida, en su participación
activa en la comunidad esclesial.
- Educamos en el amor y para el amor como valor supremo y fundamental
del matrimonio y de la familia.
- Consideramos que la libertad, la justicia, la solidaridad
y la paz, son valores que enriquecen la acción educativa
y cuyo cultivo es especialmente urgente en nuestra sociedad.
- Orientamos y acompañamos a los jóvenes, incluso
más allá del aula, en el descubrimiento y realización
de un proyecto de vida realista y orientado hacia los demás,
particularmente en lo referente a la vida afectivo-sexual, la
situación profesional, la opción socio- política,
el significado último y total de la existencia, y una
preparación remonta al matrimonio y la estima de la propia
vocación, dignidad y misión.
Tenemos un Proyecto Educativo que concreta la realización
gradual y progresiva de esta propuesta de formación integral,
de acuerdo con los diversos niveles escolares.
La pedagogía nazareno-familiar del Padre Manyanet orienta
nuestra acción educativa, que supone:
- Un clima familiar que anima todo el ámbito escolar.
- Una relación educativa personal con el alumno, que
parte del conocimiento, aceptación y respecto de su singularidad
y se base en la familiaridad, en la confianza y en la capacidad
de diálogo.
- La emulación, que significa superación de uno
mismo y estímulo ante las propias limitaciones.
- La previsión, por la que, partiendo del conocimiento
del corazón del joven y de las necesidades de nuestro
tiempo, desarrollamos en ellos actitudes que les permiten superar
los riesgos y las situaciones y les ayuden a captar el sentido
de su juventud y vivir en plenitud sus aspiraciones.
- El espíritu de observación y de autocrítica.
- El amor a la diligencia, al sentido del deber, al trabajo
en equipo y a la disciplina personal.
- La presencia-convivencia entre los jóvenes y entre
los padres por parte de los educadores, que participan en su
vida, animan sus iniciativas y les ofrecen elementos de continúa
maduración.
Más información: www.manyanet.org.
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